A principios del año 2009 el
honorable cabildo de la Ciudad de Cuernavaca tomó la decisión de modificar (para mal) el artículo 129 del bando de Policía y Buen Gobierno de Cuernavaca, lo cual se resume en que los
indígenas mexicanos (preservadores de la raíces mexicanas) ya no podrán vender artesanías y otros productos (a pesar de que su trabajo sea reconocido a nivel internacional en ciudades como París; o hayan recibido de parte de algún gobierno nacional mexicano el máximo reconocimiento llamado Premio Nacional de Artes y Ciencias; eso no importa...).
De acuerdo a declaraciones del entonces presidente municipal de Cuernavaca,
la medida fue tomada para salvaguardar la integridad de los turistas, para que no sean agredidos por los artesanos o estos últimos no causen accidentes viales.
La medida también afecta a las personas desempleadas que se ven obligadas a solicitar dádivas en el centro histórico de Cuernavaca.
Se dice que el Ayuntamiento de Cuernavaca no quiere que los turistas vean que el regente no tiene la capacidad de cumplir lo que en su proselitismo de campaña andaba pregonando y que ahora volverá a hacer por que es la única forma
indecente que conoce para poder obtener votos de la gente humilde que vende artesanías pero que a pesar de que los convirtió en delincuentes, con la mano en el corazón (como lo dijo en la iglesia de San Antón) les solicitará su valioso apoyo.
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